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miércoles, 4 de diciembre de 2013

Borbardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki.

Los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki fueron ataques nucleares ordenados por Harry Truman, Presidente de los Estados Unidos, contra el Imperio de Japón. Los ataques se efectuaron el 6 y el 9 de agosto de 1945, y pusieron el punto final a la Segunda Guerra Mundial. Después de seis meses de intenso bombardeo de otras 67 ciudades, el arma nuclear Little Boy fue soltada sobre Hiroshima el lunes 6 de agosto de 1945, seguida por la detonación de la bomba Fat Man el jueves 9 de agosto sobre Nagasaki. Hasta la fecha estos bombardeos constituyen los únicos ataques nucleares de la historia.
Se estima que hacia finales de 1945, las bombas habían matado a 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki, aunque sólo la mitad había fallecido los días de los bombardeos. Entre las víctimas, del 15 al 20% murieron por lesiones o enfermedades atribuidas al envenenamiento por radiación. Desde entonces, algunas otras personas han fallecido de leucemia (231 casos observados) y distintos cánceres (334 observados) atribuidos a la exposición a la radiación liberada por las bombas. En ambas ciudades, la gran mayoría de las muertes fueron de civiles.
Seis días después de la detonación sobre Nagasaki, el 15 de agosto, Japón anunció su rendición incondicional frente a los «Aliados», haciéndose formal el 2 de septiembre con la firma del acta de capitulación. Con la rendición de Japón concluyó la Guerra del Pacífico y por tanto, la Segunda Guerra Mundial.

Al finalizar la guerra, Japón fue ocupado por fuerzas aliadas lideradas por los Estados Unidos con contribuciones de Australia, la India británica, el Reino Unido y Nueva Zelanda, además de que adoptó los «Tres principios no nucleares», lo que prohibía a Japón tener armamento nuclear.
Después de la Primera Guerra Mundial no parecía probable un enfrentamiento entre Japón, los Estados Unidos y las naciones coloniales europeas, como potencias aliadas en el pasado contra el colonialismo expansionista alemán en el Pacífico. Sin embargo, en 1922 los japoneses se sintieron ofendidos por el Tratado Naval de Washington, que limitaba el número de navíos que podían poseer, y que aseguraba la primacía naval de las flotas estadounidense y británica. Además, Japón se sentía agraviado por el hecho de que las potencias europeas ocuparan territorios dentro de lo que consideraba su esfera de influencia, por lo que en 1937 se tomó la decisión de invadir China, conflicto que duraría 8 años. El Príncipe Konoye fue nombrado Primer Ministro en 1940 e integró en su gabinete a Hideki Tōjō y Yōsuke Matsuoka, defensores acérrimos de la expansión de Japón por la fuerza. Para finales de ese mismo año, Japón firmó el Pacto Tripartito con Alemania e Italia, lo que alineaba a Japón con las «Potencias del Eje».
Con la clara intención de establecer la llamada «Gran Esfera de coprosperidad del este de Asia», en julio de 1941 Japón introdujo sus tropas en el sur de Indochina, territorio controlado por Francia, por lo que Estados Unidos decidió tomar represalias, las cuales consistieron en embargos comerciales y la reducción del suministro de petróleo al país en un 90%. Debido a estas sanciones, así como las impuestas por británicos y neerlandeses, el comercio exterior de Japón disminuyó en un 75%.
El 5 de noviembre el Emperador Hirohito y el gobierno japonés decidieron declarar la guerra a los Estados Unidos si no se levantaba el embargo petrolero para finales de mes. El 7 de diciembre la Primera flota japonesa lanzó un ataque aéreo masivo sobre Pearl Harbor, por lo que al día siguiente, el 8 de diciembre, el Congreso de los Estados Unidos declaró la guerra a Japón como respuesta a la solicitud después del famoso discurso:
Ayer, 7 de diciembre de 1941 -una fecha que vivirá en la infamia- los Estados Unidos de América fueron atacados repentina y deliberadamente por las fuerzas aéreas y navales del Imperio de Japón.
                                                                                                                                                                    Franklin Delano Roosevelt.
El ataque a Pearl Harbor se llevó a cabo tan sólo un día después de que Roosevelt autorizara un proyecto secreto conocido como Manhattan Engineering District, que finalmente se denominó Proyecto Manhattan.

Hiroshima.

En el momento del bombardeo Hiroshima era una ciudad de cierta importancia industrial y militar. Algunos campamentos militares se encontraban en los alrededores, incluyendo los cuarteles generales de la Quinta División y los del Segundo Ejército General del Mariscal de Campo Hata Shunroku, quien comandaba la defensa de toda la parte sur del país. Hiroshima era una base de abastecimiento y logística menor para la milicia japonesa. La ciudad era un centro de comunicación, lugar de almacenamiento y un área de reunión para las tropas. Fue una de las ciudades japonesas que fueron deliberadamente preservadas de los bombardeos aliados con el fin de poder efectuar posteriormente una evaluación precisa de los daños causados por la bomba atómica.
El centro de la ciudad tenía varios edificios reforzados de hormigón así como estructuras más livianas. Fuera del centro el área estaba repleta por pequeños talleres de madera ubicados entre los hogares japoneses. Algunas plantas industriales se encontraban en las afueras de la ciudad. Las casas eran de madera con pisos de teja y también muchos edificios industriales tenían armazón de madera, por lo que toda la ciudad en su conjunto era altamente susceptible a daños por incendios.
La población de Hiroshima había alcanzado la cifra máxima de 381.000 antes de la guerra, pero antes del bombardeo la población había disminuido regularmente debido a evacuaciones sistemáticas ordenadas por el gobierno japonés. En el momento del ataque se estima que había aproximadamente 255.000 personas. Esta cifra se basa en los datos de la población registrada según el cómputo de raciones así como la estimación adicional de trabajadores y soldados que fueron enviados a la ciudad.

El Enola Gay.

Hiroshima fue el objetivo primario del primer bombardeo atómico seguido de Kokura y Nagasaki como objetivos alternativos. La fecha del 6 de agosto se eligió porque anteriormente la ciudad había estado cubierta por nubes. El B-29 Enola Gay, perteneciente al Escuadrón de Bombardeo 393d, pilotado y comandado por el Coronel Paul Tibbets, despegó desde la base aérea de North Field, en Tinian, y realizó un viaje de aproximadamente seis horas de vuelo hasta Japón. El Enola Gay fue acompañado por otros dos B-29 durante su viaje, el The Great Artiste, que llevaba instrumentos de medida, y el #91, que más tarde fue renombrado como Necessary Evil y que tenía labores de fotografía.
Después de salir de Tinian, el Enola Gay viajó por separado hacia Iwo Jima, donde se reunió a 2.440 metros de altura con los bombarderos auxiliares, tomando rumbo hacia Japón. La aeronave arribó al objetivo con clara visibilidad a los 9.855 m. Durante el viaje, el Capitán de la Armada William Parsons armó la bomba, ya que se había desactivado para minimizar el riesgo de explosión durante el despegue. Su asistente, el Subteniente Morris Jeppson, quitó los dispositivos de seguridad treinta minutos antes de llegar al objetivo.
Alrededor de las 7:00 de la mañana el sistema de radares japoneses de alerta temprana detectó a las naves estadounidenses aproximándose desde la parte sur de Japón, por lo que se emitió una alerta a distintas ciudades, entre ellas Hiroshima. Un avión climatológico sobrevoló la ciudad y al no ver signos de los bombarderos, los habitantes decidieron continuar sus actividades diarias. Cerca de las 8:00 de la mañana el radar detectó nuevamente los B-29 acercándose a la ciudad, por lo que las estaciones de radio emitieron la advertencia para que los habitantes se refugiaran, pero muchos la ignoraron.

La explosión de a bomba.

La bomba Little Boy fue arrojada a las 08:15 horas de Hiroshima y alcanzó en 55 segundos la altura determinada para su explosión, aproximadamente 600 metros sobre la ciudad. Debido a vientos laterales falló el blanco principal, el puente Aioi, por casi 244 metros, detonando justo encima de la Clínica quirúrgica de Shima. La detonación creó una explosión equivalente a 13 kilotones de TNT, a pesar de que el arma con U-235 se consideraba muy ineficiente pues sólo se fisionaba el 1.38% de su material. Se estima que instantáneamente la temperatura se elevó a más de un millón de grados centígrados, lo que incendió el aire circundante, creando una bola de fuego de 256 metros de diámetro aproximadamente. En menos de un segundo la bola se expandió a 274 metros.
Mientras el Enola Gay se alejaba a toda velocidad de la ciudad, el Capitán Robert Lewis, copiloto del bombardero (Paul Tibbets), comentó: «Dios mío ¿Qué hemos hecho?». Bob Caron, artillero de cola del Enola Gay describió así la escena:
«Una columna de humo asciende rápidamente. Su centro muestra un terrible color rojo. Todo es pura turbulencia. Es una masa burbujeante gris violácea, con un núcleo rojo. Todo es pura turbulencia. Los incendios se extienden por todas partes como llamas que surgiesen de un enorme lecho de brasas. Comienzo a contar los incendios. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis... catorce, quince... es imposible. Son demasiados para poder contarlos. Aquí llega la forma de hongo de la que nos habló el capitán Parsons. Viene hacia aquí. Es como una masa de melaza burbujeante. El hongo se extiende. Puede que tenga mil quinientos o quizá tres mil metros de anchura y unos ochocientos de altura. Crece más y más. Está casi a nuestro nivel y sigue ascendiendo. Es muy negro, pero muestra cierto tinte violáceo muy extraño. La base del hongo se parece a una densa niebla atravesada con un lanzallamas. La ciudad debe estar abajo de todo eso. Las llamas y el humo se están hinchando y se arremolinan alrededor de las estribaciones. Las colinas están desapareciendo bajo el humo. Todo cuanto veo ahora de la ciudad es el muelle principal y lo que parece ser un campo de aviación».
                                                              Bob Caron, artillero de cola/fotógrafo del Enola Gay. 
La explosión rompió los vidrios de las ventanas de edificios localizados a una distancia de 16 kilómetros y pudo sentirse hasta 59 kilómetros de distancia.
Alrededor de treinta minutos después comenzó un efecto extraño: empezó a caer una lluvia de color negro al noroeste de la ciudad. Esta «lluvia negra» estaba llena de suciedad, polvo, hollín, así como partículas altamente radioactivas, lo que ocasionó contaminación aun en zonas remotas.
El radio de total destrucción fue de 1,6 kilómetros, provocando incendios en 11,4 km2. Los estadounidenses estimaron que 12,1 km2 de la ciudad fueron destruidos. Autoridades japonesas estimaron que el 69% de los edificios de Hiroshima fueron destruidos y otro 6-7% resultó dañado.
A pesar de que aviones estadounidenses habían lanzado previamente panfletos advirtiendo a los civiles de bombardeos aéreos en otras 12 ciudades, los residentes de Hiroshima nunca fueron advertidos de un ataque nuclear. Entre 70.000 y 80.000 personas, cerca del 30% de la población de Hiroshima murió instantáneamente, mientras que otras 70.000 resultaron heridas. Cerca del 90% de los doctores y el 93% de las enfermeras que se encontraban en Hiroshima murieron o resultaron heridos, ya que la mayoría se encontraba en el centro de la ciudad, área que recibió el mayor daño.

Bombardeo a Nagasaki.

La ciudad de Nagasaki había sido uno de los puertos más grandes en la parte sur de Japón y tuvo gran importancia durante la guerra por su gran actividad industrial, incluyendo la producción de artillería, barcos, equipo militar, así como otros materiales de guerra.
En contraste con el aspecto moderno de Hiroshima, la mayoría de los hogares eran de tipo antiguo: edificios de madera en su totalidad y piso de azulejo. Muchas de las pequeñas industrias también estaban alojadas en edificios de madera y no contaban con la infraestructura necesaria en caso de explosión. Debido a que la ciudad creció sin un ordenamiento ni planificación adecuada, era común encontrar hogares adyacentes a fábricas a lo largo de todo el valle.
Nagasaki nunca sufrió un bombardeo a gran escala antes de la explosión nuclear, aunque el primero de agosto de 1945 algunas bombas fueron arrojadas sobre la ciudad. Algunas de ellas dieron en astilleros y puertos de la parte suroeste de la ciudad, otras hicieron blanco en la fábrica de Mitsubishi y seis de ellas cayeron sobre la Escuela Médica y Hospital de Nagasaki. A pesar de que el daño se puede considerar como reducido, el bombardeo creó preocupación entre los habitantes y mucha gente, especialmente niños, fueron evacuados hacia las zonas rurales.
 Durante la mañana del 9 de agosto de 1945, el B-29 Bockscar, pilotado por el Mayor Charles W. Sweeney, transportó el arma nuclear llamada Fat Man con la intención de lanzarla sobre Kokura como blanco principal y Nagasaki como objetivo secundario. El plan para esta misión fue prácticamente idéntico al de Hiroshima: Dos B-29 volando una hora antes sobre el objetivo con la finalidad de hacer el reconocimiento de las condiciones climáticas y dos B-29 más acompañando el bombardero con instrumentación. Sweeny despegó con la bomba armada, aunque con los seguros eléctricos puestos.
Los B-29 enviados como observadores climatológicos informaron que ambos objetivos estaban despejados. El bombardero Bockscar arribó al punto de reunión pero la tercera aeronave, Big Stink, no logró unirse tempranamente a la misión, por lo que el bombardero y la aeronave de instrumentación tuvieron que volar en círculos durante cuarenta minutos esperando a la aeronave retrasada. Con treinta minutos de retraso, Sweeney decidió continuar la misión sin el avión ausente.
Cuando llegaron a Kokura la ciudad estaba cubierta en un 70% por nubes, que la oscurecían. Después de pasar tres veces por encima y con el combustible consumiéndose y en un nivel bastante bajo debido a un desperfecto en una de las bombas de un motor, decidieron ir por el objetivo secundario, la ciudad de Nagasaki. El cálculo del consumo de gasolina indicaba que el bombardero no tendría suficiente combustible como para llegar hasta Iwo Jima y se verían obligados a desviarse hacia Okinawa. Se decidió primeramente que si Nagasaki presentaba las mismas condiciones climáticas, entonces regresarían con la bomba a Okinawa y tratarían de desecharla en el mar, aunque posteriormente el Comandante Frederick Ashworth decidió que se utilizaría el radar si el objetivo no era visible.
Alrededor de las 07:50, la alerta de bombardeo aéreo sonó en la ciudad pero a las 8:30 se emitió la señal de que el peligro se había alejado. Cuando se avistaron los dos B-29 a las 10:53, autoridades japonesas estimaron que las aeronaves sólo tendrían labores de reconocimiento por lo que no se emitió alarma alguna.
Pocos minutos después, a las 11:00, desde el The Great Artiste se lanzaron instrumentos de medida atados a tres paracaídas. Junto con los instrumentos se envió una carta sin firmar dirigida al profesor Ryokichi Sagane, un físico nuclear de la Universidad de Tokio quien estudió con tres de los científicos responsables de desarrollar el arma nuclear. El objetivo de dicha misiva era pedirle que le dijera al Estado Mayor japonés el daño que involucraban estas armas de destrucción masiva, además de que hiciera todo lo que estuviera a su alcance para convencer a las autoridades del país de terminar la guerra. Aunque los mensajes fueron encontrados por autoridades militares, el profesor Sagane no fue avisado sino hasta un mes después. En 1949 uno de los autores de la carta, Luis Walter Álvarez, se entrevistó con Sagane y firmó el documento.
De último minuto se abrió una brecha entre las nubes, lo que permitió al Capitán Kermit Beahan tener contacto visual con el objetivo como había sido ordenado, por lo que la bomba fue liberada a las 11:01. Cuarenta y tres segundos después la bomba hizo explosión a 469 metros de altura sobre la ciudad y a casi 3 km de distancia del hipocentro planeado originalmente. La explosión se confinó al Valle Urakami y la mayor parte de la ciudad fue protegida por las colinas cercanas. La explosión resultante tuvo una detonación equivalente a 22 kilotones y generó una temperatura estimada de 3.900 grados Celsius y vientos de 1.005 km/h.
Se estima que inmediatamente fallecieron entre 40.000 y 75.000 personas, mientras que el total de decesos para finales de 1945 alcanzó los 80.000.
El radio total de destrucción fue de 1,6 km y se extendieron incendios en la parte norte de la ciudad hasta una distancia de 3,2 km del hipocentro. A diferencia de Hiroshima, en Nagasaki no tuvo lugar la «lluvia negra» y aunque sus efectos fueron más devastadores en el área inmediata del hipocentro, la topografía del lugar evitó que el radio de destrucción fuera mayor. Se calcula que el porcentaje de estructuras y edificios destruidos estuvo en el orden del 40%, incluyendo el estadio, hogares, hospitales y escuelas.
Un número desconocido de supervivientes de Hiroshima se había trasladado hasta Nagasaki, donde nuevamente fueron bombardeados.

La rendición.

El día 2 de Septiembre de 1945, se hizo oficial la rendición del Imperio japonés, abordo del USS Missouri, dada por finalizada la Guerra del Pacífico y por consecuente, La Segunda Guerra Mundial.

Les dejo con una simple pregunta, ¿por qué el hombre en lugar de discutir y tratar de solucionar sus problemas sólo usa las armas para ahorrarse todo eso? ¿Por qué no podemos cambiar nuestra ideología? Eso quedará a su criterio.

                         

martes, 3 de diciembre de 2013

El escuadrón 731.

La ciencia nos ha provisto de muchas de las mejores cosas de la vida, desde salud hasta entretenimiento, poco o nada hay donde no intervenga en beneficio de la raza humana, nos ha dado una mejor civilización y nos promete un futuro brillante. Sin embargo, no hay nada que el ser humano inicie que no esté provisto de un lado oscuro, lamentablemente es un rasgo de la especie, un sello, una impronta, quizá sea como un viejo dicho que dice que las armas no matan a las personas, sino que las personas matan a otras personas, y yo personalmente pienso que desde la religión hasta esa palabra tan basta y compleja denominada ciencia fueron dadas a luz por el hombre tal vez con las mejores intenciones. Pero así como éste lo es suficientemente brillante para crearlas, también es lo suficientemente insidioso para bastardearlas.
Lamentablemente, la ciencia algunas veces ha sido usada para el mal, no estoy hablando del ingenio que devino en diversas tecnologías que dieron paso a la evolución de las armas, estoy hablando de algo mucho más profundo y mucho, pero mucho más atroz.
El famoso doctor nazi Josef Mengele, conocido como el ''Ángel de la muerte'', aquel que experimentaba con judíos en campos de concentración y les hacía toda clase de operaciones siniestras fue sólo el comienzo, sin quitar mérito al sufrimiento de aquellos pobres seres humanos, lo que sucedió del otro lado del mundo en bases militares de origen japonés, fue todavía peor.

Durante la Segunda Guerra Mundial hubo dos grandes bandos y entre estos dos bandos rivales estuvieron involucrados varios países:
''Los aliados'', conformados principalmente por Inglaterra, la Unión Soviética y Estados.
Y ''El Eje'', conformado principalmente por Alemania, Italia y Japón.
Italia, a pesar de apoyar a Alemania, tenía una alianza muy condicionada, ambos países eran gobernados por regímenes fascistas, pero las concordancias llegaban hasta ahí, y poco más.
Japón, por el contrario, fue durante aquellos años lo más cercano que tuvo Alemania a un aliado biológico completo.
La junta Militar Japonesa que gobernara el país tras la fachada del emperador, compartía los ideales nazis de cabo a rabo, como que por ejemplo había razas superiores a otras. Los alemanes que respaldaban el ideal ario por sobre todas las otras culturas occidentales, mientras que los japoneses poniéndolo en términos sumamente delicados y no demasiado ofensivo en la medida que me sea posible consideraban a sus vecinos asiáticos como gente de sangre sucia, que no estaban a la altura racial del país del sol naciente.
Bajo el resguardo de esa ideología se forma El Escuadrón 731 en la ciudad de Harbin, en China, que en aquel entonces estaba ocupado por el ejército japonés quien, en paralelo con la gran guerra liberada en Europa, ocupaban cada vez más territorios en el coloso asiático, el ejército japonés era por mucho, muy superior al Chino.
A pesar de que Japón logró exterminar más de un millón de chinos durante la sangrienta guerra, razón por la que hasta hoy en día, China no ve con buenos ojos a la isla vecina, lo que se proponía el ejército imperial japonés era tan ambicioso, pero a la vez tenebroso, que no podían revelarlo al público, Japón estaba deseoso de hacer lo mismo que Alemania, osease, incursionar a pasos agigantados en el campo de la tecnología militar, el término ''armas biológicas'' no sólo estaba de moda, sino que atraía enormemente al gobierno nipón, por lo que despacharon a sus mejores doctores y científicos para un proyecto secreto.
Bautizados ahora como ''El Escuadrón 731'', convirtieron una planta purificadora de agua en la ciudad de Harbin en un laboratorio enorme puertas adentro, fuertemente resguardado por poderío militar japonés, lo que sucedería dentro de aquellas paredes pasaría a la posteridad como algunos de los momentos más oscuros y miseros de la especie humana.
El Escuadrón 731 conseguía ganado para sus experimentos... ganado humano. ¿cómo? Simple, prisioneros de guerra, tanto como civiles como militares de origen chino, mongol y ruso. Todos eran cuidadosamente seleccionados, los que tenían suerte eran ejecutados, los que sufrieron la desgracia de entrar en las instalaciones del El Escuadrón 731 vivirían calvarios que están más allá de la imaginación.
Los científicos ya llevaban un tiempo intentando crear enfermedades de laboratorio, los primeros intentos, debido a la época, fueron muy básicos, experimentaban con variaciones de sífilis, lepra y otras enfermedades degenerativas conocidas. Las cuales inoculaban algunos conejillos de india humanos a quienes encerraban en calabozos con paredes de vidrio para estudiar cuidadosamente los efectos.
Algunos se les dejaba morir, mientras los doctores llevaban la cuenta de qué tan efectiva y agresiva había sido la enfermedad, a otros, sin embargo, se les llevaba por la fuerza al quirófano, ahí se les amarraba y le abrían el estómago para removerle los órganos uno a uno. ¿Por qué les hacían esto aún estando vivos? ¿Por qué no los ejecutaban primero? Simple, los doctores no querían correr el riesgo de que la descomposición afectara los resultados, aparte, mantenerlos vivos durante estas intervenciones les permitía estudiar otros efectos, y hay una cosa muy importante que debes saber, no se les daba anestesia antes de ninguna operación, puesto que no sólo abarataba costos, sino además querían estudiar hasta que punto el humano podía aguantar el dolor, no hubo compasión alguna.
A diario se efectuaban operaciones donde los sujetos de prueba, de todas las edades, se les removía el esófago, los intestinos, los pulmones y el hígado, esto servía como entrenamiento para los doctores que buscaban ver no sólo cuál era el límite de la resistencia humana, sino cuánto podían manipular un cuerpo vivo sin dejar morir al paciente, lamentablemente algunos tuvieron la desgracia de sobrevivir a estas operaciones, se les quitaba un órgano y se les volvía a insertar, como mencioné antes, de ese modo entrenaban al personal y aveces, por los mismos propósitos apuntaban piernas y brazos. Recuerda que todo, era sin anestesia.
Mas tarde se les dio por investigar de cerca la gangrena, de la que no se sabía tanto como hoy, por lo que curaban mal a unos pacientes a propósito para ver qué tan rápido la putrefacción se esparcía y finalmente mataba a un ser humano.
Como podrás imaginar el escuadrón era sumamente ordenado, por lo tanto separaban el laboratorio en distintas áreas y desde la puerta de entrada cada departamento tenías sus propios prisioneros de guerra para jugar.
Ya cubrimos el área de cirugías, amputaciones y disecciones, ahora prosigamos con el departamento de pruebas de enfermedades y armas químicas.
En éste lugar los prisioneros eran inoculados con enfermedades venéreas, tales como la gonorrea y el sífilis, para estudiar el progreso de las mismas en los pacientes, obviamente, no les daban medicación alguna, porque querían saber qué tan rápido podían matar estas enfermedades a una persona, por no hablar de las etapas de gestación del virus. Fruto de lo que estudiaron en esta área del escuadrón fue usado en la guerra contra China, los japoneses fueron los primeros en usar armas biológicas, que resultaron en la infección de cólera y muertes por ántrax en distintas regiones del coloso asiático, disfrazaban ayuda humanitaria en la forma de ropa y comida que estaban cuidadosamente infectadas con la plaga bubónica, lo que obviamente ocasionó una epidemia masiva que desembocó en la muerte de 400 mil civiles.
Mientras tanto, en los laboratorios del escuadrón se solían inyectar todo tipo de sustancias a las víctimas para ver cómo reaccionaban éstas y qué efecto surtían. Una de las más famosas fue inyectar orina de caballo en los riñones de una mujer embarazada.
A pesar de que el departamento de armas biológicas fue uno de los más temidos y horrisonantes, no se puede dejar de mencionar el laboratorio de pruebas de armamentos, aquí los prisioneros morían rápido pero en situaciones atroces, se amarraban a personas a palos o se encadenaban a paredes y se les arrojaban granadas de manufactura japonesa, nada más para probar la efectividad de las mismas, sin embargo no sólo probaron granadas en seres humanos, también hicieron test con otros tipos de armamentos, como por ejemplo bombas y lanzallamas.
Había un departamento misceláneo, en donde se hacían otro tipos de experimentos cuyo frutos arrojaban datos interesantes para estas personas, como por ejemplo qué tanto podía soportar un ser humano temperaturas extremas antes de que su cuerpo se rindiera, qué pasa si a un ser humano le haces una transfusión sanguínea con un animal, qué pasa si se somete a una persona a dosis letales de rayos X, qué tanto puede estar un individuo antes de sofocarse o si la transfusión de agua de mar en el torrente sanguíneo de un hombre podía ser un sustituto para la solución salina que comúnmente se usa en los hospitales.
Se puede hablar y hablar de crímenes inarrables que se cometieron aquí, puedo seguir contándote, puedo incluso arruinarte el día, la tarde o la noche, o continuar hasta que quedes francamente perturbado, pero a pesar de que yo pienso que no tiene caso continuar, hay una cosa con la que me gusta cerrar y que quizá sea lo más indignante de todo...
El doctor Shirō Ishii, el monstruo que estuvo a cargo del Escuadrón 731, el hombre que mandó a asesinar y también asesinó con sus propias manos a una suma total de más de 10 mil personas, el hombre que jugó a ser Dios provocando abortos para ver qué reacción física y psíquica tenía en sus víctimas, aquel que hizo experimentos con bebés... No pagó por ninguno de estos crímenes.
Cuando Japón se hallaba derrotada por los Estados Unidos volaron en pedazos el laboratorio y se mandó a asesinar a los sujetos de prueba que continuaban con vida, sin embargo, las atrocidades fueron demasiadas como para ocultar completamente los hechos, había demasiado testigos, por ello el doctor Shirō Ishii fue encarcelado temporalmente, poco tiempo después, el general Douglas McCartney pactó una reunión secreta con Ishii, en la cual le ofreció algo que no podía rechazar: Recibiría un indulto por todos sus crímenes atroces, pero sólo si compartía sus conocimientos con el Ejército Estadounidense...
Tristemente, pueden decirse los peores y más profundos epítetos de desprecio por este hombre y tal vez nos quedaríamos cortos, pero a pesar de ello, el fruto de su trabajo dio resultados que interesaron a muchos, sus avances en ciertas ramas oscuras del campo médico fueron increíbles, fue el inicio de una cultura, de una escuelita sobre armas de destrucción masiva más allá de la bomba atómica, Ishii superó enormemente al doctor Josef Mengele en este campo. Cuando los experimentos finalmente salieron a la luz llamaron poderosamente la atención de un agente de la CIA llamado Alem Duls, otro ser humano nefasto que se sintió maravillado por los logros del doctor, desgraciadamente Dulls fue, con el pasar de los años director de la Agencia de Inteligencia (CIA), poco tiempo después, dio a luz su más ambicioso proyecto, el MK ULTRA...